Una de las primeras cosas que aprendemos en composición de imagen, es la regla de los tercios y que de ahí en adelante la aplicamos. Esta regla define que el sujeto principal debéria ser ubicado en uno de los puntos de intersección de la regla de los tercios. Y muchas veces terminamos ahí con la composición de la imagen.
La regla de los tercios divide la imagen en tres secciones horizontales y tres secciones verticales y en los puntos de intersección es donde hay que posicionar el sujeto. Tal es la omnipresencia de esta regla, que hasta en la herramienta de recorte en Photoshop o Lightroom aparecen las líneas de intersección (como en la foto arriba).
La regla de los tercios de hecho es una simplificación de la regla de número áureo. El “número de oro” se da cuando la relación del todo hacia el segmento grande es igual a la relación entre el segmento grande y el segmento chico.
La regla de los tercios o del número de oro no debe necesariamente limitarse a posicionar los elementos en la imagen. El sujeto también puede ocupar un tercio de la superficie de la imagen. Y esto se puede combinar muy bien con el contraste de cantidades.
Combinando la regla de los tercios en posicionamiento y cubrimiento de área, se aprovecha todavía mas.
Si bien Ansel Adams dijo que no hay reglas para buenas fotografías, sino simplemente hay buenas fotografías, es bueno tener ciertas herramientas en su poder de las cuales sabemos que hacen agradables las imágenes. Pero seguir reglas no lleva automáticamente a buenas imágenes.
Sin embargo, como con todas las reglas, no hay que aplicarlas ciegamente. Si el tema de la imagen es: "estático", "inamovible" o "solido", conviene mas tener el sujeto en el centro de la imagen, para trasmitir esta idea visualmente. Mientras muchas veces parece aburrido, pesado y poco dinámico, hacerlo, en este caso es exactamente lo que quiero contar.